Alocución por el presidente Jacob Zuma durante la Segunda Cumbre América del Sur-África (ASA) del 26 de septiembre de 2009 en Venezuela

Su Excelencia, Presidente Hugo Chávez,
Sus Excelencias y Sus Majestades;
Su Excelencia Presidente de la Unión Africana;
Presidente de la Comisión de la Unión Africana;
Señores cancilleres;
Distinguidos invitados,
Señoras y señores
Es verdaderamente un honor formar parte de este suceso histórico para la promoción de la cooperación Sur-Sur.
Estamos aquí para ratificar y ampliar la asociación que se ha desarrollado y ha evolucionado a lo largo de los años entre los dos continentes.
Nuestra cooperación ganó ímpetu con nuestra primera reunión formal en la Cumbre de ASA celebrada en Abuja, Nigeria, en 2006.
Esta Segunda Cumbre de ASA es muestra del crecimiento positivo en las relaciones políticas e históricas estratégicas.
Excelencias, la Asociación América del Sur-África brinda una oportunidad a África, bajo el liderazgo de la Unión Africana (UA), y la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), para desarrollar en forma colectiva un mapa de ruta abarcador para la expansión multifacética y la profundización de una asociación mutuamente beneficiosa.
Los cambios dinámicos que se están sucediendo tanto en el continente africano como en el de América del Sur han abierto nuevas posibilidades para una asociación más estrecha.
Asimismo, las realidades de un mundo cada vez más interdependiente han puesto en relieve la necesidad de que los países de estos dos continentes trabajen juntos para abordar desafíos y objetivos en común.
No obstante, el éxito de África será el éxito que logre su pueblo.
La Diáspora africana, también representada en esta región, podría cumplir un papel capital y fundamental en el desarrollo del continente.
Somos conscientes de esto y rendimos homenaje a la población de ascendencia africana en América del Sur.
Esperamos sumar a esta importantísima tendencia que vincula nuestros dos continentes.
Con gran espíritu panafricano, aprovechamos esta oportunidad para dar la bienvenida a nuestros hermanos y hermanas a la comunidad africana global, enjaezando nuestros lazos culturales, junto con nuestra historia compartida, para fomentar la solidaridad.
Nuestra prioridad es restituir a África y América del Sur todo su potencial.
Si trabajamos juntos, podemos lograr mucho más.
Sus Excelencias, animados por el deseo de lograr más, debemos reflexionar acerca de los requerimientos para crear una asociación próspera.
Como región emergente, América del Sur tiene mucho en común con África, especialmente en lo que respecta a avanzar en la agenda de desarrollo del Sur.
Es mucho lo que las dos regiones pueden compartir en términos de construcción de capacidad y cooperación en las áreas de ascenso social, desarrollo rural, turismo, energía renovable, cambio climático, deporte, educación e intercambio cultural.
También podemos trabajar juntos para promover los intereses del mundo emergente en un nivel multilateral.
No obstante, existen también desafíos, que deben ser abordados en conjunto para asegurar que el resultado de la Asociación de ASA sea beneficioso para ambas partes.
África y América del Sur mantienen relaciones multisectoriales, que se ven reflejadas en numerosas iniciativas con muchos países africanos.
Estas iniciativas deberían conducir a la muy necesaria transferencia de habilidades en sectores específicos, como los de salud, inversión directa extranjera en África, cooperación en esfuerzos de paz y seguridad, buen gobierno, y cooperación en esfuerzos para reducir la pobreza en África y América del Sur.
Juntos, debemos forjar una relación de trabajo estrecha que busque alcanzar los objetivos comunes abogando por la reforma del sistema multilateral global actual.
La transformación del sistema multilateral global será para el beneficio de todos, como ha demostrado de forma tan dolorosa la crisis financiera global.
El colapso global ha afectado la vida de millones en este mundo cada vez más interconectado y se ha transformado en una crisis de la pobreza para gran parte de la humanidad.
Y tristemente, poco se ha logrado en pro del un plan de rescate para los millones de pobres, la mayoría de los cuales no tienen culpa de los apremios que padecen.
Así, al menos que se haga algo para tratar la crisis financiera global y sus consecuencias, millones más caerán en la pobreza.
Por lo tanto, como países del Sur, debemos acordar una posición en común que dé voz a nuestras preocupaciones.
Nuestras preocupaciones demandan una reforma integral de los sistemas internacionales y financieros.
Si lo hacemos, podemos aprovechar las lecciones aprendidas y utilizar las oportunidades creadas por la crisis financiera global para fomentar mejores oportunidades económicas entre nuestras regiones.
Planteamos esto durante nuestra participación en el debate de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 23 de septiembre y también en la Cumbre del G-20 en Pittsburgh.
También hay lecciones que podemos aprender de la otra parte, dado que los controles más rigurosos y las reglamentaciones más estrictas de nuestros sectores bancarios nos han protegido del impacto directo de la catástrofe global experimentada por el Norte.
Otra cuestión sobre la que debemos hablar a unísono es el cambio climático, en un momento en que el mundo se dispone a reunirse en Copenhague en una reunión histórica para avanzar respecto de un acuerdo internacional futuro.
El cambio climático es una cuestión que nos afecta a todos, y si hemos de tener éxito en la lucha contra el cambio climático, todos debemos hacer nuestra parte.
El camino a Copenhague y los próximos dos años son vitales para la acción global.
Es preciso que seamos firmes respecto de la responsabilidad histórica de los países desarrollados y su obligación de cumplir con los compromisos de reducción de emanaciones.
También debemos continuar promoviendo posiciones de consenso como hemos hecho en el G-77 más China.
Es de esperar que esta asociación de ASA cree una base sobre la que se puedan conceptualizar las cuestiones en riesgo, consolidar una posición Sur en común, y acordar estrategias para el éxito de las negociaciones.
Empezamos muy bien con el mapa de ruta de Bali y esperamos que el camino a Copenhague no sólo esté allanado con buenas intenciones, sino también con acciones concretas y rigurosa implementación.
Solamente juntos podemos abordar este desafío definitorio.
Otras cuestiones de igual prioridad para los países del Sur incluyen derechos humanos, la no proliferación y el desarme, la energía renovable, el tráfico de narcóticos, el mantenimiento de la paz y el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).
Excelencias, no obstante los desafíos que estamos enfrentando colectivamente en las diferentes regiones de nuestros continentes, deseo saludar los esfuerzos que se han realizado para dar solución a los conflictos.
Esperamos que ambos continentes sean lugar de estabilidad y paz duradera.
Si bien África está asumiendo la responsabilidad de garantizar la paz y la estabilidad en el continente, su esfuerzo sólo será eficaz si otros países mejoran las capacidades institucionales de África y cooperan estrechamente.
Creo que África y América del Sur pueden dar grandes pasos en el restablecimiento de la paz y la seguridad para sus pueblos.
Todos tenemos parte en nuestro éxito.
Juntos, África y América del Sur pueden marcar una diferencia tangible en el mantenimiento de la paz y la estabilidad en ambos continentes.
Han de afianzarse con total firmeza las condiciones políticas, económicas y sociales que permitirían que la seguridad fuese regla.
Esto incluye fortalecer el buen gobierno, una cooperación regional más estrecha en asuntos económicos, sociales y de seguridad, y evitar la explotación ilegal de recursos.
Nosotros, el pueblo de África en general, seguimos comprometidos con intensificar nuestros esfuerzos para lograr una paz duradera en cada rincón de nuestro continente.
También damos importancia a nuestro diálogo y cooperación con América del Sur.
Tradicionalmente, África ha mantenido un compromiso rico y profundo con los países de América del Sur.
Ambos nos contamos entre los continentes más ricos en términos de recursos naturales, y entre los más pobres en términos de desarrollo socioeconómico.
Nuestros continentes pueden trabajar juntos para acelerar la llegada de una nueva era de transferencia de poder y prosperidad.
En un mundo que se jacta de desarrollos sorprendentes en ciencia, tecnología, industria y acumulación de riqueza, aún tenemos pobreza generalizada e inequidad obscena
Por lo tanto, tenemos una gran responsabilidad en cuanto a lograr que esta asociación de ASA sea de beneficio para toda nuestra gente.
Estoy convencido de que América del Sur puede cumplir un papel muy importante en el desarrollo del potencial enorme, aunque no explotado, de África, lo mismo que África puede lograr respecto de América del Sur.
Hemos asumido el compromiso de trabajar juntos para lograr más en esta asociación.
Considero que dentro de las relaciones Sur-Sur más amplias, la relación entre África y América del Sur carga con el mayor potencial de éxito.
El éxito de esta relación será clave en el desarrollo largamente esperado de nuestros dos continentes, a medida que logremos mayor progreso en la erradicación de la pobreza y el subdesarrollo.
Por consiguiente, esperamos que la Declaración de Margarita y el Plan de Acción puedan transformar los resultados en beneficios tangibles.
Para concluir, hoy aquí reunidos en esta bella Isla Margarita para adoptar la Declaración de Margarita y su Plan de Acción, sólo podemos esperar que el principio y las decisiones que contienen lleguen a nuestros países y sean implementados con tenacidad y vigor.
Debemos lograrlo para hacer de esta asociación el éxito que merece ser.
Me siento alentado por los grandes pasos que hemos dado hasta la fecha, y estoy seguro de que una asociación próspera se encuentra a nuestro alcance.
También me gustaría aprovechar esta oportunidad para darles a todos la bienvenida a la Copa Mundial de la FIFA que se realizará en Sudáfrica el año próximo.
¡Esperamos verlos en Sudáfrica en 2010!
Sus Excelencias, permítanme por último agradecer a nuestro anfitrión, el presidente Hugo Chávez, por la hospitalidad y las excelentes instalaciones que ha puesto a disposición de la delegación sudafricana en esta hermosa Isla Margarita.
Muchas gracias. |