Sus Primeros Años
Rolihlalhla Mandela nació el 18 de julio de 1918 en la aldea de Mvezo, en el distrito de Mthatha, capital del Transkei (actualmente conocido como la Provincia del Cabo Oriental). Hijo de Nonqaphi Nosekeni y Henry Mgadla Mandela, su padre fue consejero principal de la Casa Real Thembu. Rolihlahla significa literalmente “quien tira de la rama del árbol”. Luego de la muerte de su padre, en 1927, el joven Rolihlahla queda bajo la tutela de Jongintaba Dalindyebo, el Regente del Rey, quien le proveería una educación propia de un heredero. Las historias del valor demostrado por los ancestros durante las guerras de la resistencia lo llevan a soñar con hacer su propia contribución a la lucha por la libertad de su pueblo.
Cursa sus estudios primarios en una escuela metodista local, donde recibe el nombre de Nelson, luego en el Clarkebury Boarding Institute, donde concluye sus estudios primarios, completando luego sus estudios secundarios en el Wesleyan School de Healdtown. Ingresa posteriormente al University College de Fort Hare, donde es elegido para integrar el Consejo de Representantes Estudiantiles. Junto con Oliver Tambo, es expulsado de la universidad por participar en acciones de protesta.
Junto con su primo Justice, huye a Johannesburgo escapando de los casamientos convenidos y, durante un corto tiempo, Mandela trabaja como policía minero. En 1941 conoce a Walter Sisulu (uno de los íconos de la lucha sudafricana contra el sistema del apartheid), quien lo invita a escribir sus artículos en el estudio de abogados de Lazar Sidelsky. Completa sus estudios como abogado en la Universidad de Sudáfrica en 1942 y poco después comienza sus estudios de post-grado en derecho (si bien abandona la Universidad de Witwatersrand sin recibirse, en 1948). Ingresa a la actividad política mientras cursa sus estudios y se incorpora al Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) en 1943.
A pesar de su creciente participación en la actividad política, Mandela también tenía tiempo para otras cosas. “Conocí a Evelyn Mase en la casa de los Sisulu. Ella era una hermosa y tranquila muchacha del campo. Al cabo de unos meses le ofrecí casamiento y ella aceptó”. Mandela y Evelyn Mase se casaron en una ceremonia civil en Johannesburgo “ya que no disponíamos del dinero necesario para un casamiento o una fiesta tradicional”. De dicha unión nacieron cuatro hijos: Thembikile (1946), Makaziwe (1947), quien falleció a los nueve meses de edad, Makgatho (1951) y Makaziwe (1954). La pareja se divorció en 1958.
Durante la Segunda Guerra Mundial, en el año 1944, un pequeño grupo de jóvenes africanos, miembros del Congreso Nacional Africano, se unieron bajo el liderazgo de Anton Lembede. Entre ellos estaban William Nkomo, Walter Sisulu, Oliver R Tambo, Asby P. Mda y Nelson Mandela y contando al principio con 60 miembros, todos los cuales vivían cerca de Witwatersrand, estos jóvenes se impusieron la formidable tarea de transformar el ANC en un movimiento de masas más radical.
Su argumento fundamental se basaba en el hecho de que las tácticas políticas del liderazgo “de la vieja guardia” del Congreso Nacional Africano, formado en la tradición del constitucionalismo y los procesos mesurados de petición ante el gobierno de turno, se estaban tornando inadecuadas con miras a la implementación de la meta de la emancipación nacional. En contraposición a la vieja guardia, Lembede y sus colegas abrazaron la causa de un nacionalismo africano radical fundamentado en el principio de la autodeterminación nacional. En septiembre de 1944 se unieron para fundar la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano (ANCYL por sus siglas en inglés).
Muy rápidamente, Mandela impresionó a sus pares por su trabajo disciplinado y su esfuerzo consistente y en 1948 fue elegido para ocupar el cargo de Secretario Nacional de la Liga en 1948. En base a un meticuloso trabajo, llevando adelante la campaña desde las bases y a través de su portavoz Inyaniso (Verdad), la Liga ANCYL pudo lograr el apoyo de sus políticas entre los miembros del Congreso Nacional Africano.
Surgiendo como Líder
Alentados por la victoria del Partido Nacional cuando en 1948 logró ganar las elecciones con la votación exclusiva de la población blanca sobre la plataforma del apartheid, en la Conferencia Anual de 1949 fue aceptado el Programa de Acción inspirado por la Liga Juvenil, que impulsaba la aplicación de las herramientas del boicot, la huelga, la desobediencia civil y no-cooperación como la política oficial del Congreso Nacional Africano.
El Programa de Acción había sido confeccionado por una sub-comisión de la Liga Juvenil integrada por David Bopape, Ashby Mda, Nelson Mandela, James Njongwe, Walter Sisulu y Oliver Tambo. A los efectos de asegurar su implementación, los integrantes del grupo reemplazaron a los antiguos líderes con varios hombres más jóvenes. El Doctor Walter Sisulu, uno de los miembros fundadores de la Liga Juvenil, fue nombrado Secretario General. El conservador Doctor AB Xuma perdió la presidencia frente al Doctor Moroka, un hombre con una reputación de mayor militancia. En el mes de diciembre, Mandela mismo fue elegido para el NEC en la Conferencia Nacional.
Cuando el ANC lanzó su Campaña de Desafío a las Leyes Injustas en 1952, Mandela, en aquel entonces Presidente de la Liga Juvenil, fue nombrado Voluntario Nacional en Jefe. La Campaña de Desafío fue concebida como una campaña masiva de desobediencia civil que habría de desarrollarse considerablemente a partir de un núcleo de voluntarios seleccionados para incorporar un número cada vez mayor de personas del pueblo y finalmente culminar en un desafío masivo Cumpliendo con su responsabilidad como Voluntario en Jefe, Mandela viajó por todo el país para organizar la resistencia a las leyes discriminatorias. Acusado, conjuntamente con Moroka, Sisulu y otros 17 integrantes, fueron llevados a juicio por su actuación durante la campaña y el tribunal halló que Mandela y sus compañeros acusados habían aconsejado a sus seguidores en forma consistente adoptar un curso de acción pacífico y evitar todo tipo de violencia.
Por su participación en la Campaña de Desafío, Mandela fue condenado por la contravención a la Ley de Supresión del Comunismo y se le adjudicó una sentencia de arresto suspendida. Poco tiempo después de finalizar la campaña, también se le prohibió concurrir a las reuniones y se lo confinó a la ciudad de Johannesburgo durante seis meses.
Mientras se le impusieron estas restricciones, Mandela redactó su trabajo de tesis en derecho para obtener su título profesional. Comenzó a ejercer como abogado en Johannesburgo en agosto de 1952 y en el mes de diciembre, asociado a Oliver Tambo, se abrió el primer estudio de abogados negros en el centro de Johannesburgo. Mandela comenta acerca de aquella etapa de su vida: “Como abogado, llegaba a ser bastante extravagante en los tribunales. No actuaba como si fuera un hombre negro en un tribunal de blancos, sino como si todos los otros – tanto blancos como negros – fuesen los invitados en mi propio tribunal. Cuando presentaba un caso, a menudo hacía gestos arrolladores y me expresaba pomposamente … (y) también utilizaba tácticas poco ortodoxas con los testigos.”
El status de abogados profesionales de Mandela y Tambo no les permitió obtener ningún tipo de inmunidad personal respecto de las brutales leyes del apartheid. Fueron víctimas de la legislación de segregación de las tierras y las autoridades les exigieron trasladar su estudio de la ciudad hacia los confines de la misma, según Mandela lo describiría posteriormente “a millas de distancia desde los puntos en que los clientes pudiesen alcanzarnos durante la jornada laboral. Esto literalmente implicaba una exigencia de abandonar nuestra práctica profesional como abogados, de renunciar al servicio legal para nuestra gente… Ningún abogado digno de serlo lo aceptaría de buen grado.” El estudio de abogados resolvió desafiar a la ley.
En el año 1953, se le encomendó a Nelson Mandela la responsabilidad de confeccionar un plan que permitiera al liderazgo del movimiento mantener un contacto dinámico con sus miembros sin recurrir a las asambleas públicas. El objetivo era prepararse frente a la posibilidad de que el ANC fuese declarado ilegal, al igual que el Partido Comunista, y asegurar que la organización sería capaz de operar desde la clandestinidad. Se trataba del Plan-M, que llevaba su propio nombre. “El plan fue concebido con las mejores intenciones, pero se instituyó con un éxito muy modesto y nunca fue adoptado masivamente”.
A comienzos de la década de los años 50, Mandela desempeñó un rol importante al liderar la resistencia a los trasladas de las Zonas Occidentales y la introducción de la Educación Bantu. También participó en forma significativa en la difusión popular de la Carta de la Libertad adoptada por el Congreso del Pueblo en 1955. Habiendo sido proscripto una vez más por 2 años en 1953, ni Mandela ni Sisulu pudieron concurrir “pero encontramos un pequeño lugar bordeando la manifestación, desde donde podíamos observar todo, sin inmiscuirnos y sin ser vistos”.
Durante toda la década de los años ’50, Mandela fue sometido a diversas formas de represión. Fue proscripto, arrestado y encarcelado. En marzo de 1956, se impuso una orden de proscripción en su contra. “(Pero) esta vez mi actitud frente a las proscripciones se había modificado radicalmente. Cuando fui proscripto por primera vez, me regía por las reglas y las normas de mis perseguidores. A esta altura, había desarrollado un sentimiento de desdén respecto de estas restricciones… Permitirle a mi opositor circunscribir y restringir mis actividades era una forma de derrota y decidí no transformarme en mi propio carcelero.”
Si bien Nelson y Evelyn se habían separado realmente en 1955, no fue hasta el año 1958 que se divorciaron formalmente – y al poco tiempo, en el mes de junio contrajo matrimonio con Nomzamo Winnie Mandela. Su primer encuentro fue en un restaurante indio cerca de la oficina de Nelson y él la recuerda “espectacular y si bien nunca antes había probado curry y bebía un vaso de agua tras otro para calmar su paladar fue para él uno más de sus numerosos encantos…. Winnie comentaba entre risas que yo nunca le propuse matrimonio, pero siempre le dije que lo había hecho en nuestra primerísima cita y que, a partir de entonces, siempre lo había dado por sentado”.
A diferencia de su primer matrimonio, la pareja observó la mayoría de las tradiciones, incluyendo el pago de ‘lobola’ y se casaron en una iglesia local en Bizana, en la Provincia del Cabo Oriental el 14 de junio de 1958. No había tiempo (ni dinero) para una luna de miel – Nelson debía aparecer en los tribunales por el Juicio por la Traición que continuaba y de todos modos su orden de proscripción solamente había sido interrumpida durante 6 días.
Los Juicios
En realidad, durante gran parte de la última mitad de la década, fue uno de los 156 individuos acusados en el enorme Juicio por la Traición, con un enorme costo que afectó su práctica como abogado y su trabajo político, si bien recuerda que durante su encarcelamiento en el Fuerte, la celda comunal “se transformó en una especie de convención para quienes luchaban por la libertad”. Luego de la Masacre de Sharpeville ocurrida el 21 de marzo de 1960, el Congreso Nacional Africano fue declarado fuera de la ley y Mandela, que aún se encontraba sometido al proceso judicial, fue detenido junto con cientas de personas más.
El Juicio por la Traición colapsó en 1961 cuando se estaba impulsando en Sudáfrica la constitución de la República. Dado que el ANC era ahora ilegal, su liderazgo retomó la conducción desde sus sedes clandestinas y en esta oportunidad Nelson Mandela surgió como el líder en esta nueva fase de la lucha. Inspirados por el ANC, unos 1.400 delegados se reunieron en una Conferencia de Sudafricanos en Pietermaritzburg en marzo de 1961.
En esta ocasión, Mandela fue el orador clave del encuentro. En una alocución electrizante, desafió al régimen del apartheid pidiendo la convocatoria de una convención nacional, que fuese representativa para todos los sudafricanos, con el objeto de elaborar una nueva constitución basada en los principios democráticos. Advirtió que, en caso de no cumplir con este pedido, esto obligaría a la mayoría (la población negra) a acompañar la próxima inauguración de la República con una huelga general masiva. De inmediato se retiró a la clandestinidad para liderar la campaña. Si bien la respuesta a su llamado fue menor a la esperada por Mandela, logró un apoyo considerable desde todos los confines del país. El gobierno respondió con la mayor movilización militar desde la guerra y la República nació en un clima de aprensión y temor.
Forzado a vivir separado de su familia (en aquel entonces Winnie y Nelson ya tenían 2 hijas: Zenani nacida en 1959 y Zindzi, nacida en 1960) al desplazarse de un lugar a otro para evadir la detección por parte de los espías policiales e informantes del gobierno presentes por doquier, Mandela debió adoptar una serie de disfraces para cubrirse. En algunos momentos se vestía como un campesino, en otras oportunidades como un chofer, su evasión exitosa de la policía le ganó el título del Negro Pimpinela.
Logró viajar por todo el país y se solía quedar con numerosos simpatizantes – una familia en Market Street en el centro de Johannesburgo, en el departamento de su compañero Wolfie Kodesh (donde insistía en correr en el lugar cada día), en las dependencias de servicio de la casa de un médico, donde pretendía ser el jardinero, en una plantación de azúcar en Natal. Fue durante este tiempo que, junto con otros líderes del ANC, crearon un nuevo brazo del movimiento de liberación, conocido como Umkhonto we Sizwe (MK), que fue el núcleo armado que contemplaba la preparación para la lucha armada, a cargo de Mandela como su Comandante en Jefe.
En el Juicio de Rivonia, Mandela explicaba lo siguiente: “A comienzos del mes de junio de 1961, luego de una larga y ansiosa evaluación de la situación sudafricana, junto con algunos colegas llegamos a la conclusión de que, en vista de que la violencia en nuestro país parecía inevitable, sería incorrecto y poco realista que los líderes africanos siguiéramos predicando la paz y no-violencia en momentos en que el gobierno enfrentaba nuestras demandas pacíficas con la fuerza. Fue solamente cuando todo lo otro había fallado, cuando se nos cerraron todos los canales de la protesta pacífica, que se adoptó la decisión de embarcarnos en formas violentas de lucha política y de constituir Umkhonto we Sizwe … el gobierno no nos había dejado ninguna otra opción.”
En el año 1962 Mandela abandonó el país como ‘David Motsamayi’ y viajó al exterior durante varios meses. En Etiopía se dirigió a la Conferencia del Movimiento por la Libertad Panafricana de Africa Central y Oriental y fue recibido cálidamente por los líderes políticos más antiguos en varios países, como Tanganyika, Senegal, Ghana y Sierra Leona. También pasó algún tiempo en Londres, donde hasta encontró tiempo para visitar los sitios turísticos con Oliver Tambo y también para frecuentar a numerosos compañeros en el exilio. Durante este viaje, Mandela se encontró con el primer grupo de 21 reclutas del grupo MK en camino a Addis Ababa para su entrenamiento como guerrilleros.
Prisionero 466/64
Poco después de su regreso a Sudáfrica, Mandela fue arrestado el 5 de agosto y acusado de dejar el país en forma ilegal y de incitación a la huelga. En aquel momento se encontraba en Natal, pasando por Howick en su regreso a Johannesburgo, haciéndose pasar nuevamente por David Motsamavi, en esta oportunidad como chofer de Cecil Williams, un director de teatro blanco que también integraba el movimiento MK.
Dado que consideraba que su enjuiciamiento constituía un juicio a las aspiraciones del pueblo africano, Mandela decidió conducir su propia defensa. Solicitó la recusación del magistrado, fundamentando su pedido en el hecho de que en este tipo de juicio una judicatura controlada enteramente por blancos debía ser considerada como una parte interesada y, por ende, dejaba de ser imparcial, sobre la base de que él no le debía obediencia a las leyes sancionadas por un parlamento blanco, en el que no se consideraba representado. Mandela introdujo este desafío con la siguiente afirmación: “Detesto el racismo, porque lo considero una barbarie, provenga de quien provenga, ya sea del hombre negro o del hombre blanco”.
Mandela fue condenado y sentenciado a 5 años de cárcel. Fue transferido a Robben Island en mayo de 1963 para regresar a Pretoria nuevamente en el mes de julio. Las autoridades emitieron una declaración a la prensa, explicando que esto se había concretado para proteger a Mandela del asalto por parte de los prisioneros de la PAC. “Esto fue absolutamente falso; me habían traído a Pretoria por sus propios motivos, que se aclararon poco tiempo después.” Allí se encontró con Thomas Mashifane, el capataz de la hacienda Liliesleaf Farm en Rivonia donde el Grupo MK había instalado su sede central y supo entonces que su escondite había sido descubierto. Pocos días después, Mandela y otras 10 personas fueron acusadas de sabotaje.
El Juicio de Rivonia – como se lo denominó más tarde – duró ocho meses. La mayoría de los acusados se enfrentaron bien al juicio, habiendo adoptado la decisión colectiva de que se trataba de un juicio político y que aprovecharían esta oportunidad para dar a conocer sus convicciones políticas. Tres de los acusados, Mandela, Walter Sisulu y Govan Mbeki también decidieron que, en caso de ser condenados a muerte, no presentarían ninguna apelación.
La declaración de Mandela en el tribunal durante el juicio es un episodio clásico en la historia de la resistencia al apartheid y ha constituido la inspiración para todos los que de alguna forma se han opuesto a este sistema; terminaba con las siguientes palabras:
“He luchado contra el dominio blanco, y he luchado contra el dominio negro. He valorado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que todas las personas pueden convivir en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el cual espero vivir y que deseo alcanzar. Pero, en caso de ser necesario, es un ideal por el cual también estoy dispuesto a morir.”
Se consideró culpable a todo el grupo de acusados menos dos personas y fueron condenados a la cadena perpetua el día 12 de Julio de 1964. Inmediatamente después de concluido el juicio, los prisioneros negros fueron trasladados secretamente a Robben Island para comenzar a cumplir con sus condenas.
El período de privación de la libertad de Nelson Mandela que duró casi 27 años fue marcado por numerosos episodios, de mayor y menor envergadura, que desempeñaron un rol crucial al moldear la personalidad y las actitudes del hombre que habría de transformarse en el primer presidente de la Sudáfrica democrática. Numerosos compañeros prisioneros y carceleros lo influenciaron y, al mismo tiempo, él ejerció su influencia sobre ellos. Mientras se encontraba en la cárcel, falleció su madre y su hijo, su mujer fue proscripta y sometida a permanentes situaciones de arresto y hostigamiento y el movimiento de liberación quedó reducido a grupos aislados de activistas.
En marzo de 1982, luego de 18 años, de pronto fue trasladado a la prisión de Pollsmoor en Ciudad del Cabo (con Walter Sisulu, Raymond Mblaba y Andrew Mlangeni) y en el mes de diciembre de 1988 fue trasladado a la cárcel de Victor Verster cerca de Paarl, desde donde fue eventualmente liberado. Mientras estuvo encarcelado, Mandela rechazó de plano diversos ofrecimientos de sus carceleros prometiendo la absolución de su condena a cambio de aceptar la política bantustan al reconocer la independencia del Transkei y aceptar su radicación allí. Nuevamente durante la década de los años ’80, Mandela y otros rechazaron una oferta de liberación a cambio de renunciar a la violencia. Los prisioneros no pueden celebrar contratos – solamente los hombres libres pueden negociar, solía decir Mandela.
Sin embargo, Mandela inició las conversaciones con el régimen del apartheid en 1985, cuando escribió al Ministro de Justicia Kobie Coetsee. Se encontraron por primera vez en ese mismo año, cuando Mandela fue internado para someterse a una cirugía de próstata. Poco tiempo después, Mandela fue trasladado a una celda individual en Pollsmoor y así surgió para él la oportunidad de iniciar un diálogo con el gobierno – que adoptó la modalidad de ‘charlas sobre conversaciones’. Durante todo este proceso, se insistió con firmeza en que las negociaciones solamente podrían ser conducidas por el plenario del liderazgo del ANC. Al cabo de algún tiempo, se establecería un canal secreto de comunicación a través del cual podía transmitir algunos mensajes al ANC en Lusaka, pero al comienzo solía decir que “elegí no contarle a nadie lo que estaba a punto de hacer. Existen momentos en que un líder debe separarse de su rebaño y adelantarse, partir en una nueva dirección, confiando que está liderando a su pueblo hacia la dirección correcta”.
Liberado el día 11 de febrero de 1990, Mandela se sumergió tesoneramente y con todas sus fuerzas en el trabajo de toda su vida, luchando por lograr las metas que él y tantos otros habían fijado casi cuatro décadas atrás. En 1991, ante la primera conferencia nacional del ANC celebrada en Sudáfrica luego de su proscripción durante decenios, Nelson Mandela fue elegido como Presidente del Congreso Nacional Africano en tanto su colega y amigo de toda la vida, Oliver Tambo, se desempeñó en el cargo de Director Nacional de la organización a partir de entonces.
Negociando la Paz
En el año 1993, con una vida que simboliza el triunfo del espíritu humano, Nelson Mandela recibió el Premio Nobel de la Paz (conjuntamente con F.W. De Klerk) en nombre de todos los sudafricanos que sufrieron y sacrificaron tanto por llevar la paz a nuestra tierra.
La era del apartheid llegó formalmente a su fin el 27 de abril de 1994, cuando Nelson Mandela pudo votar por primera vez en su vida – junto a su pueblo. Sin embargo, mucho antes de aquel momento ya resultaba claro, aún antes de iniciar las negociaciones en el World Trade Centre de Kempton Park, que el Congreso Nacional Africano estaba trazando el derrotero del futuro sudafricano.
Rolihlahla Nelson Dalibunga Mandela fue investido con el cargo de Presidente de una Sudáfrica democrática el 10 de mayo de 1994. En su discurso de asunción decía:
“Dedicamos esta jornada a todos los héroes y a todas las heroínas en este país y en el resto del mundo que se sacrificaron de diversas maneras y renunciaron a sus vidas para que nosotros podamos ser libres. Sus sueños se han vuelto una realidad. La libertad es su recompensa. Nos consideramos al mismo tiempo modestos, y elevados por el honor y el privilegio que ustedes, el pueblo de Sudáfrica, nos han conferido, como el primer Presidente de un gobierno unido y democrático, sin prejuicios raciales o de género.”
“Entendemos que aún no es fácil el camino hacia la libertad. Bien sabemos que ninguno de nosotros puede lograr el éxito actuando solo y por sí mismo. Por ende, debemos actuar juntos, como un pueblo unido, para lograr la reconciliación nacional, por la construcción nacional, por el nacimiento de un nuevo mundo. Que exista una justicia para todos. Que exista la paz para todos. Que haya trabajo, pan, agua y sal para todos. Que cada uno sepa que para cada individuo se ha liberado el cuerpo, la mente y el espíritu para su realización propia. Nunca, nunca y nunca más existirá que en esta hermosa tierra se experimente la opresión de un hombre por otro y se sufra la afrenta de ser la escoria del mundo. Que reine la libertad.”
Mandela dejó el cargo en 1999 luego de un período como Presidente – pero, en realidad, para él no ha existido ningún retiro verdadero. Ha creado tres fundaciones que llevan su nombre: La Fundación Nelson Mandela, El Fondo Nelson Mandela para la Niñez y la Fundación Mandela-Rhodes. Hasta hace poco tiempo, su actividad ha sido ininterrumpida. Pero durante este período ha gozado del amor y del apoyo de su enorme familia – incluyendo a su esposa Graça Machel, con quien contrajo matrimonio en 1998, en ocasión de su cumpleaños 80º.
En abril de 2007, Mandla Mandela, el nieto de Nelson e hijo de Makgatho Mandela, quien había fallecido en 2005, fue ungido como el Jefe del Concejo Tradicional de Mvezo en una ceremonia de ‘ubeko’ (consagración) en la Gran Plaza de Mvezo, la sede del clan de Madiba.
Nelson Mandela nunca flaqueó en su devoción por la democracia, la igualdad y el aprendizaje. A pesar de las terribles provocaciones, jamás respondió al racismo con más racismo. Su vida es una figura inspiradora en Sudáfrica y en el mundo entero para todos aquellos que se encuentran oprimidos y desposeídos, para todos aquellos que se oponen a la opresión y a la privación.
Fuente: Fundación Nelson Mandela (http://www.nelsonmandela.org/)
|